TIME OUT : PERDIDOS EN UN MELONPAN
Con todo el dolor de mi alma y de mi corazón he de deciros que hasta el lunes que viene no actualizaré nada más sobre el viaje a Japón. El motivo de que haya estado tan ocupada esta semana es que el sábado me voy al Nana Day y como quiero participar en varios concursos pues no me da el tiempo para todo.
En compensación hoy voy a contaros un par de cositas del viaje que se alejan un poco de las excursiones y de la rutina a la que os tengo acostumbrados.
En mi último post del viaje Taka y yo nos quedamos de paseo por Ginza. El problema fué volver al hotel.
En el autobus la guía nos facilitó un mapa del metro y nos marcó las estaciones para poder volver de Ginza al hotel.
Pero a nosotros nos apetecía pasear un poco más y como vimos que la torre de Tokyo (nuestro punto de referencia para el hotel) quedaba relativamente cerca de Ginza, nos decidimos a preguntarle si se podía volver andando al hotel.
“Pues sería como una media hora andando” nos dijo la guía.
Pues fale, pensamos nosotros.
Yo creoq ue nos equivocamos nada más salir y que recorrimos bastante trecho en dirección contraria. Mi marido dice que no, que el controlaba las estaciones de metro e ibamos bien.
El sistema que usa Taka para orientarse suele ser ir mirando las estaciones de metro o de tren y comparar con el mapa para saber si seguimos la ruta correcta , a parte de eso, es que a él le encanta mirar los mapas. Lo hace hasta en los centros comerciales.
El caso es que estabamos los dos tan tranquilos mirando un mapa de esos que pone “Usted está aquí” y a mí siempre me dan ganas de decir ; Vale, y ahora me explicas dónde es “aquí”.
Pues ahí estabamos los dos sin meternos con nadie cuando apareció una parejita de japoneses jóvenes y nos dijo:
- Can I help you?
Pues la verdad no necesitabamos ayuda, pero queda fatal decirles que no, y ademas pensamos que al ser japoneses igual sabían más que nosotros así que les respondimos.
- Yes please, we want to go to the Tokyo Tower
- Tokyo Tower?
- Hai, Tokyo Tower.
Fue como decirles que queríamos ir a Narnia. La parejita no tenía ni puñetera idea de dónde estaba la torre de Tokyo. A mí no me entraba en la cabeza que un tokyota desconociera dónde se hubica el símbolo de su ciudad y me quedé a cuadros.
Al final le dieron la vuelta a nuestro mapa y nos dijeron que ibamos en dirección contraria. No las teníamos todos conmigo pero les hicimos caso… y acabamos más perdidos que antes.
El problema es que nosotros estabamos convencido de que la Torre de Tokyo es enorme y que tenía que verse desde la lejanía: craso error. La torre es alta, si. Pero los edificios que la rodean son más altos aún. Son tan altos que a todos les ponen una antena roja por si los aviones y así antena roja que veíamos antena que nos despistaba.
Lección del día : La torre sólo se vé cuando estás a menos de 300 metros de ella (y eso si tienes suerte)
Al final agotados decidimos coger el metro o el tren para volver al hotel. Con tan mala suerte que todas las líneas que veíamos ninguna tenía correspondencia con la zona del hotel . Acabamos dentro de la estación central de tren de la línea Yamamote, sin tener ni puñetera idea de coger un tren y además con la mala fortuna que fuimos a dar al cartel de líneas que estaba escrito en kanji. Desesperados, vamos. Ya nos veíamos teniendo que coger un taxi con lo carísimos que son
Al final, andando por la estación encontramos una foto panorámica de ese área de Tokyo. La estación no queda lejos de la torre y gracias a la foto pudimos ver dónde quedaba, trazar una paralela imaginaria y encontrar por fin la dirección correcta en la que teníamos que subir. ¡Salvados!
La verdad es que el paseo mereció la pena. Vimos los famoso baños termales que estan junto en frente de la estación (es facil encontrarlo, sólo hay que buscvar la calle dónde parece que hay un incendio), el teatro Takarakuza (aunque no había función) y un montón de monumentos y cosas curiosas más. No saqué fotos porque mi única obsesión era llegar a la zona del hotel, pero mereció la pena la paliza a caminar.
Al día siguiente nada más levantarnos nos enfrentamos a una de las compras del día anterior

¡Tachan! Bollito de salchicha, pan dulce y… ¡Melon pan!
Y aquí teneís la respuesta a la pregunta que intriga a la humanidad, ¿a qué sabe un merlonpan?
Y ahora si quereís saber a que sabe un bollo de mantequilla, iros pal norte.

Que buenas las caras… pasalo bien ene l nana day (tu que puedes)
Por cierto, si no sabe a melon y tampoco a pan… porque coño se llama melonpan?
Comment by Lui — July 7, 2007 @ 4:30 pm
¡La madre que te trajooo!
Con el xsaco que nos ha dado la niña con el melonpan de los webos,¡y ahora va y no le gusta!
Anda que…
Comment by Aikoneko — July 9, 2007 @ 6:39 pm