HACIENDO AMIGOS
Paeaba yo el otro día por los alrededores de Monóvar, buscando sitios bonitos para fotografiar, concretamente campos de flores lilas (que ya es temporada) cuando…

Me encontré a dos pequeños.
Al principio estaban algo nerviosos al ver que yo había entrado en sus dominios y empezaron a ladrarme.

Pero al ver que ni me asustaba, ni les hacía daño, decidieron acompañarme en mi paseo.

Eran simpatiquísimos, y eso que yo no llevaba nada para darles de comer, y que debido a mi alergia ni siquiera podía acariciarles ni hacerles cucamonas.

Estuvieron paseando conmigo más de media hora, y parecían contentos de poder estar junto a mí. Pensé que es una pena que los seres humanos no podamos aceptar a los extraños tan bien como lo hicieron estos dos. Estaban sólos y aburridos y yo también, nos hicimos compañía, y pasamos un rato de los más agradable. Sin compromisos, sin necesidad de hablarnos, compartimos la tibieza del Sol, el dulce aroma de los almendros y la alegría de estar vivos en una mañana tan perfecta como esa.

Cuando decidí volver a casa, me acompañaron hasta los lindes de su terreno. Espero poder volver a verlos otro día. ¡Adios amigos!

Me parece un post precioso.
La reflexión que haces es muy bonita, y la foto final del perro mirándote, diciéndote con los ojos “Espero volverte a encontrar” no tiene precio.
Seguro que otro día compartís paseos y silencios juntos :)
Comment by Iríade — February 25, 2007 @ 12:19 am